Ahora resulta que el Sr. Berlusconi es criticado por su mujer porque es un salido, y todo es fruto de una conspiración de la izquierda italiana.
Lo triste es que la izquierda italiana no tiene ni la fuerza de respirar, como para ponerse a cospirar, utilizando las debilidades andropáusicas del Sr. Primer Ministro.
Brillante la idea de la defensa de los derechos de las mujeres, incluyendo bailarinas y vedettes en las listas para las elecciones europeas. Además, si no somos capaces de olvidarnos del pasado superficial de estas mujeres y no ver sus dotes políticas, es que somos machistas.
A todos los que se extrañen por lo que pasa en Italia, una vez más, les pido disculpas.
Je suis désolé.